Por Christian R. Lebrón León No, no somos más inteligentes. Ni nuestros graduados de escuela superior ni los universitarios ni nuestros propios hijos. Lo que tenemos es más información a la mano, disponible al instante, pero el acceso fácil a los datos no es sinónimo de inteligencia. Lejos de un supuesto avance cognitivo, las estadísticas demuestran una realidad preocupante: estamos asistiendo a una alarmante regresión en la capacidad de pensamiento crítico y en la competencia general. Como asesor de Relaciones Laborales con más de 25 años de experiencia haciendo cumplir leyes federales y conduciendo investigaciones bastante complejas, estoy claro en una verdad universal: todos los sistemas prosperan con buenos estándares y las sociedades se desmoronan sin ellos. Hoy, observo una peligrosa tendencia que amenaza el cimiento mismo del futuro de Puerto Rico – y no me refiero solo al gobierno, sino también a nuestras aulas y a las juntas de licenciamiento. Estamos sistemáticamente ba...