En Puerto Rico tenemos una mala costumbre de buscarle las cinco patas al gato para justificar lo injustificable. Es nuestra peligrosa tendencia a racionalizar lo malo. A veces siento que vivo en una versión tropical de Ciudad Gótica. Claro, la ciudad Gótica no existe. Pero Puerto Rico se parece tanto a esa ciudad ficticia. Hemos normalizado tanto la corrupción como la indiferencia, de modo que cuando alguien intenta desempeñar la función del comisionado Gordon y trata de encender la Batiseñal, aparecen los autodenominados relacionistas públicos y asesores para apagarla e impedir que Batman haga su trabajo. Esta es una enfermedad cultural. Cada vez que alguien decide aplicar la ley y fiscalizar de verdad o realizar su trabajo correctamente—ya sea en una corporación privada o en una agencia gubernamental, aparecen los "relacionistas públicos" y los "asesores" del conformismo, con las mismas excusas baratas para explicar por qué esa persona "había que botarla...
In Puerto Rico, we have a bad habit of complicating things to justify the unjustifiable. It’s our dangerous tendency to rationalize what is wrong. Sometimes I feel like I live in a tropical version of Gotham City. Sure, Gotham City doesn't exist. But Puerto Rico resembles that fictional city so much. We have normalized corruption and indifference to such an extent that when someone tries to play the role of Commissioner Gordon and light the Bat-Signal, the self-proclaimed public relations specialists and advisors appear to put it out and prevent Batman from doing his job. This is a cultural sickness. Every time someone decides to enforce the law and truly oversee – or simply do their job correctly – whether in a private corporation or a government agency, the "public relations specialists" and "advisors" of conformity appear with the same cheap excuses to explain why that person "had to be fired." It’s time to stop covering up the obvious. I’m going to...