Este artículo está dedicado con cariño a mi hijo, Christian Gadiel, cuyas conversaciones sobre los santos y la naturaleza del pecado fueron una fuente de profunda inspiración para este trabajo. Además, contribuyó seleccionando la imagen que acompaña este texto: “Adán y Eva” de Domenichino. Para entender el caos del mundo moderno —desde la corrupción que vemos en las noticias hasta el quebrantamiento silencioso de los votos matrimoniales en nuestros hogares— debemos volver al principio. Debemos comprender la naturaleza de Dios, la naturaleza del Amor y la terrible necesidad de la elección que se les impuso a Adán y Eva. La historia del Jardín del Edén a menudo se reduce a una fábula sobre una fruta prohibida. Pero teológicamente, es la historia de una relación, de un extraño y de una prueba que sigue desarrollándose hoy en cada uno de nosotros. La Naturaleza del Amor: ¿Por qué era necesario el Árbol? La Primera Carta de San Juan define al Creador con tres palabras: “Dios es amor” ...